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número equivocado (Fin)

Ese encuentro fue demostrativo de la dinámica de lo que sería la relación: ella sería usada cuando su Dominante quisiera del modo que Él quisiera. Nada de afecto y sobre todo nada de compromiso. Exactamente lo que ella deseaba.
Durante ese tiempo Eva confirmó que su deseo giraba alrededor del eje de la humillación, no de una humillación burda, eso no lo hubiese jamás permitido, sino del extraño placer de sentirse sólo un objeto de satisfacción. También debió aceptar que le sería imposible vincularse con alguien de una forma distinta a esa. Más de una vez se preguntó si haber cruzado la frontera hacia el mundo sado fue lo que le impidió haber formado una pareja convencional, o si su naturaleza lo habría impedido de cualquier forma. Sabía que era algo que jamás iba a poder contestarse, porque no había manera de desandar ese camino. Los caminos de la vida tienen dirección única, igual que el tiempo. Era muy consciente que estaba siendo fiel a su naturaleza y que estaba pagando el costo …

número equivocado (8)

Sir Alex se comunicó con ella para concertar una cita que finalmente se llevó a cabo en un lugar llamado ostentosamente “El Palacio”. El famoso Sir Alex resultó ser un tipo de mediana edad, razonablemente elegante y muy afable, pero a pesar de esa afabilidad se colocó en todo momento en una posición de poder respecto a Eva. Conversaron tranquilamente acerca de lo que cada uno esperaba de esa relación, cuáles eran los tiempos disponibles de Eva, la situación familiar, etc. Luego de eso firmaron un contrato de prueba. Rubricado el documento, Eva fue acompañada por dos mujeres a una habitación para “prepararla para el Amo”. La situación la remitió a la “Historia de O”, con la salvedad que las instalaciones eran mucho más modernas y las mujeres estaban totalmente vestidas. Cuando terminó la preparación, Eva quedó a punto de tener un orgasmo. Las mujeres, además de bañarla, pasaron casi una hora tocándola y besándola. Fue la primer experiencia lésbica para Eva pero la disfrutó tanto que s…

número equivocado (7)

Al segundo recibió un mensaje automático de bienvenida a la “Comunidad M”. Era igual a uno de esos mensajes típicos que las corporaciones hacen llegar al cliente cuando le acaban de vender algo por un precio exorbitante. Todo sonaba a hueco y prefabricado. El mensaje tenía la dirección de mail del tal Alex y un número de teléfono de uso exclusivo. Según decía más abajo, ella debía enviarle al Sir Alex una presentación completa la cual debía incluir fotografías de ella sin ropa. Si ese requisito no se cumplimentaba, o bien no se cumplimentaba a satisfacción del Dominante ya no sería considerada parte de la misteriosa comunidad. Eva estaba perpleja. Le indignaban las exigencias desmesuradas, pero al mismo tiempo sentía que disfrutaba de ellas. Advirtió que lo que no habían logrado propuestas caballerescas de hombres correctos, lo estaban consiguiendo las órdenes directas de un desconocido. Ni siquiera de un desconocido, sino de una asociación de locos. Resultaba evidente que toda esa c…

número equivocado (6)

Eva tenía lo que podía considerarse una vida ordenada. Licenciada en finanzas, había trabajado los primeros diez años en una empresa multinacional, lo que le permitió acumular una cantidad de dinero suficiente como para adquirir una vivienda confortable, un auto mediano y montar un local de venta de ropa. Una vez que su proyecto personal comenzó a funcionar dejó de trabajar para otros y ni siquiera cuando las ventas iban mal se arrepentía de no tener un sueldo seguro a fin de mes. Siempre puso su libertad sobre todas las demás cosas. Por lo demás tenía una existencia bastante solitaria, aunque para nada aburrida. Como casi todos los solitarios, siempre estaba rodeada de gente pero muy rara vez dejaba traslucir su interior. Cuando tenía necesidades sexuales recurría a servicios profesionales de excelente nivel. Era una mujer pragmática y no le gustaba perder su tiempo.
Su vida nada tenía que ver con los extraños mensajes de sumisión y con ese grupo de excéntricos que supuestamente la…

¿Putas e histéricas?

Interrumpo brevemente la saga del "número equivocado" porque antes que se me vaya del coco quisiera comentar algo que estoy viendo cada vez con más frecuencia en la página de Mazmorra.
La última vez que escribí sobre este tema, y eso que lo hice de una manera elíptica y solapada, fui expulsado de esa misma página, no sin antes haber sido insultado en forma homogénea por hombres y mujeres. Por las mujeres, porque supongo se habían sentido identificadas con lo que dije, y todos sabemos que no hay nada más ofensivo que alguien refuerce nuestros propios prejuicios, y por los hombres porque, hay que reconocer, recurrimos a cualquier bajeza para caerles simpáticos a las mujeres. Aclarado este punto, me siento completamente libre para adentrarme en el tema.
Dicho en lenguaje matemático, la intersección del conjunto de las putas con el conjunto de las histéricas debería dar como resultado “conjunto vacío” o, visto desde el punto de vista semántico, puta debería ser el antónimo de h…

número equivocado (5)

Por lo que se podía concluir de la lectura del texto recién recibido, parecía que el grupo de desequilibrados era un grupo altamente organizado y con una notable capacidad de análisis, o al menos con una gran pericia para el engaño. Según decía, Eva había tenido el honor de haber sido seleccionada entre más de cinco mil mujeres por una combinación de factores personales que tenía en cuenta la edad, la contextura física, la instrucción, el estado de salud y la propensión psicológica a la sumisión. El mensaje contenía un archivo “.pdf” con un perfil detallado de su vida, gustos, amistades, familia, etc. Para terminar, el mensaje decía que si ella aceptaba el ofrecimiento, su admisión quedaría supeditada al cumplimiento de una serie de requisitos que le serían informados oportunamente. Si no aceptaba, jamás volverían a contactarla y el archivo con su información personal sería destruido.
El mensaje de aceptación debía ser enviado a un número de teléfono que constaba en el mensaje en un …

número equivocado (4)

El tercer mensaje iba dirigido a ella. Por lo que dedujo había sido enviado por algún tipo de organización de desequilibrados que debían estar reclutando a mujeres también desequilibradas. Según decían, había sido bautizada como Zaida y sería la sumisa de un tal Alex, si ella aceptaba. Explicaba que los mensajes que había recibido eran del tipo que recibiría cuando estuviera al servicio de ese tipo.

Eva no alcanzaba a comprender el nivel de estupidez y desparpajo con que esta gente se dirigía a personas que ni siquiera conocían, pero reconoció que al menos habían tenido la delicadeza de permitirle rechazar el ofrecimiento.

Mientras Eva observaba como crecía su nivel de indignación recibió un cuarto mensaje.



Continuará…