Mundillo BDSM


Sin otro conocimiento que el que proporciona la simple observación, diría que la comunidad BDSM está compuesta básicamente por cinco grupos. Voy a comenzar por el grupo más numeroso, el de oportunistas, pescadores de cardumen y buscadores de sexo fácil. Personas que se rigen por “el fin justifica los medios” y consecuentemente recurren a cualquier medio para llevar a una mujer a la cama. Para ellos la comunidad BDSM es sólo un coto de caza más. Otro grupo bien diferenciado es al que yo llamo el de los sensatos y es al que pertenezco, obviamente. Personas con cierto criterio y apertura mental, siempre dispuestos a revisar sus creencias y cambiarlas si así correspondiera. El resto de los grupos no es de tan fácil identificación porque cada uno de ellos tiene algo de lo otros, no obstante comenzaré por nombrarlos: el grupo de los necesitados, el de los fundamentalistas y el de los estúpidos. Entre éstos hay cierta confusión porque un necesitado se vuelve estúpido algunas veces y fundamentalista otras, un fundamentalista siempre tiene algo de estúpido y de necesitado y un estúpido puede ser cualquier cosa, menos sensato. Podría decirse que también está el grupo de los confundidos, personas que no entienden bien cómo funciona este mundillo, pero no lo catalogo como grupo porque la confusión es generalmente una cuestión transitoria, si persiste en el tiempo los confundidos entrarán por mérito propio al grupo de los estúpidos.

Salvo el grupo de los sensatos, el resto bastardean, aún sin quererlo, la idea del BDSM. Incluso los fundamentalistas. Sobre todo los fundamentalistas. Le quieren dar tanta seriedad al tema que terminan banalizándolo. Hablan de protocolos con la gravedad que un juez hablaría de la pena de muerte. Estos tipos, además, le dan letra al resto de los grupos que se suelen mimetizarse con ellos.

Los otros días, una mujer que conozco se hizo miembro de una comunidad BDSM. Me comentaba que al segundo de entrar a esa comunidad varios hombres se comunicaron con ella y a los dos días recibió una carta en la cual un supuesto Dominante se ofrecía a educarla, contenerla y no sé cuántas cosas más. Creo que no dijo que también se ofrecía a fornicarla, pero entiendo que eso se podría dar por descontado. Por la premura del mensaje podría decirse que quién le escribió podría pertenecer al grupo de los oportunistas o de los necesitados, aunque el lenguaje fue el de un fundamentalista.

El grupo de los oportunistas, no necesita mayor descripción, son los conocidos predadores sexuales que pululan en cualquier grupo social. El grupo de los sensatos es el que entiende la verdadera filosofía de este juego. Fundamentalmente sabe que es un juego y ese conocimiento, básico y simple, lo diferencia del resto, especialmente de los fundamentalistas, que son aquellos que creen que el mundo BDSM se rige por leyes distintas al mundo real. Entonces hablan de entrega, devoción, educación, votos y desvaríos similares. Los necesitados son aquellos que no han podido crear lazos (afectivos, amistosos, amorosos, etc.) en el mundo convencional y tratan de buscar en el mundo BDSM aquello que no pudieron encontrar en el otro. Producto de esa necesidad se vuelven fundamentalistas extremos a veces y estúpidos otras. De los estúpidos no hay mucho que decir, sólo que después de los oportunistas es el grupo más numeroso.



Comentarios

  1. Me ha encantado el análisis, aunque creo que también se puede ser sensato con un toque de estupidez y a veces un poco oportunista.
    Saludos

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    1. Por supuesto que sí.
      Besos & abrazos

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