Una tarde de furia


A mí me agarra por épocas y esta época estoy reactivo.

Estoy cansado de la mentira innecesaria. Para colmo Eva se pone en una postura conciliadora. Conciliadora con el resto porque conmigo es implacable. Ella dice que los deje en paz. ¿En paz? Por favor…
Ya le dije que no me lea si no le gusta lo que escribo. Resulta que antes le encantaba lo que escribía y ahora le molesta. Cosas de mujeres. Bueno, si a ella le gusta la hipocresía no tengo nada que decir, pero a mí no me gusta y lo voy a expresar siempre que me resulte posible. He dicho.

En este momento de mi vida me gusta leer sobre cosas reales, si me gustaran las ficciones leería a Asimov o a Bradbury. Está claro que elegí mal, el ambiente BDSM es un ambiente de ficción y de hipocresía. Lo único real son las fotos en las que algunas mujeres muestran las marcas que llevan luego de una sesión, y nada más, porque los comentarios que hacen esas mismas mujeres son para suicidarse.

El posteo anterior es una muestra cabal de la hipocresía a la que me refiero. Por un lado dominantes de hierro y por el otro carmelitas descalzas. En este país,  los jóvenes a ese tipo de gente les dicen “caretas”, y éstos no se cansan de “caretear”.

Entre nosotros, hay much@s a los que no les llega el agua al tanque y hay much@s necesitad@s. Yo creo que el caso de las mujeres es peor que el de los hombres, porque una mujer que no sea un desastre total puede encamarse tres veces por día si quisiera, ¿entonces? ¿cuál es la necesidad de andar careteando?
Hay otros casos que son tristes, pero no me quiero adentrar en ellos porque hay gente que se puede ofender y no voy a echar sal sobre ninguna herida.

Como decía, estoy reactivo.



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