Problemas humanos


El BDSM es para el erotismo y no es para el amor. Desconocer eso es desconocer lo básico.

Hace varios años había un blog escrito por una tal “Pili” (o algo parecido) que según decía estaba en relación con un tipo que se la garchaba de la manera BDSM. Por lo que pude entender, ese tipo era casado y sólo la buscaba cuando quería tener sexo. Hasta ahí todo bien, un acuerdo de adultos de lo más usual.  Pero leyéndola entre líneas resultaba claro que esta señora no estaba nada conforme con que la relación fuera de la manera que era, aunque paradójicamente eso no se ponía de manifiesto a través del descontento que la autora del blog podría haber manifestado con la relación que llevaba sino por el contrario, se notaba por los esfuerzos que ella hacía por aclarar que esa relación era exactamente como ella quería que fuera.  Toda sobreactuación esconde una falencia.

Hay necesidades humanas que son básicas, una de ellas es la de recibir y dar amor. Pretender el intercambio amoroso en el canal BDSM es no haber entendido como funcionan estas cosas.

La problemática de Pili se replica una y otra vez, en la vida y en la blogosfera.  Decenas de “sumisas” empeñadas en mostrar satisfacción porque un tipo le dispensa algunas horas semanales de su tiempo, sin advertir que su condición de sumisas (en caso que realmente lo sean) no anula sus necesidades afectivas de mujer.


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