El poder real como condición imprescindible


En una relación BDSM se pueden dar situaciones de poder real, que por otro lado no son distintas a las que pueden darse en cualquier pareja convencional. Supongamos que uno de los dos miembros de la pareja (D/s o convencional) es muy dependiente del otro, ya sea por sentimientos, por inseguridades, por interés o por lo que fuera, ese miembro de la pareja seguramente se someterá a los deseos del otro con el fin de retenerlo a su lado. En esos casos el vínculo BDSM deja de ser un juego porque deja de verificarse una condición básica de cualquier actividad lúdica: la posibilidad de poder dejarla voluntariamente.
Por otra parte, para que sea real,  el poder no puede derivar de un acuerdo de partes. El acuerdo sirve para establecer las condiciones del vínculo, pero el acuerdo no genera poder “per se” y si no existe un poder verdadero una relación D/s no es más que un juego de roles. Pero como contrapartida,  cualquier relación en la que existen desequilibrios de poder es siempre una relacion D/s.







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