Sentido común


No es común hacerse preguntas. Existe una tendencia general al concepto de “caja negra”, que no es otra cosa que enfocarse sólo en los resultados desentendiéndose de lo que lleva a esos resultados. Esa manera de hacer funciona bien cuando la experiencia resulta exitosa, sencillamente porque el éxito no se analiza, pero cuando inevitablemente las cosas se complican surge la necesidad imperiosa de saber qué pasó. Ejemplo: mientras una pareja está unida, ambos son perfectos, pero cuando las cosas se van al carajo resulta que uno de ellos nunca pudo aceptar la separación de los padres y por lo tanto replica el fracaso de sus progenitores, y que el otro tiene personalidad psicopatoide que no le permite actuar en sociedad, o cosas por el estilo. Si se hubieran ocupado de conocerse los defectos, no estarían juntos y por lo tanto no tendrían luego necesidad de separarse. Con el BDSM pasa igual, nadie se pone a ver por qué funciona en realidad. Los más fantasiosos tejen complicadas y absurdas teorías que se supone deberían explicar por qué a una sumisa le gusta obedecer y a un dominante controlar. En lugar de ver qué tiene dentro la caja negra se conjetura qué podría tener. Yo estoy cansado de leer blogs que intentan explicar lo inexplicable. Había uno en particular que tenía cientos de entradas dedicadas a buscar la piedra filosofal del BDSM, en realidad a mostrar lo que para el autor era la verdad de todo esto y que en realidad no tenía nada de verdad. El DBSM funciona porque sí.

Yo entiendo a los filósofos del BDSM. Si aceptan que el BDSM no tiene explicación se les acaba el negocio, lo cual equivale a decir que se les acaban los sedientos de saber que abrevan en su fuente. Pero ese no es el problema. El verdadero problema surge cuando hay desavenencias en la pareja D/S. Desavenencias que podrían resolverse simplemente entendiendo por qué están juntos, lo cual no es otra cosa que aplicar el sentido común. Están juntos porque suponen que el otro será el catalizador de su felicidad/bienestar. Las personas están en pareja por ellos mismos y no por el otro. El otro nos ayuda a ser felices, es un medio de nuestra felicidad, el catalizador como había dicho. Eso es tan humano como respirar así que a no sentirse ofendido. Somos todos iguales en eso.

Este ambiente está lleno de estúpidos que proclaman la felicidad del Amo como bien supremo de la sumisa. La felicidad del Amo será el bien supremo si esa sumisa obtiene su propia felicidad a través de la felicidad del él. ¿Se entiende? Si quedara claro que lo que se hace en cada momento de la vida está orientado a lograr la felicidad propia, se evitarían miles de millones de horas malgastadas en buscar explicaciones que están frente a nuestras narices.


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