Siempre hay una historia


Ya tengo en claro qué es lo que mueve la maquinaria D/s: la satisfacción sexual/erótica. Una vez aceptada esa verdad, lo que sigue es identificar los juegos D/s que produzcan la satisfacción esperada. Y ya convencido que se trata de un juego no me resulta estúpido ponerme a buscar (o inventar sin no hay otro remedio) una historia erótica que ayude a dar marco a la fantasía.

El problema de las películas porno es que carecen de un mínimo argumento. Todos los que vemos con cierta habitualidad películas xxx nos quejamos que no hay nada que “explique” que dos, tres o más mantengan sexo desenfrenado durante sesenta o noventa minutos. En el otro extremo, “La historia de O”, es un film cargado de “motivos”.

En una relación 24/7 también existe una “historia”, sólo que los protagonistas prolongan su papel durante más tiempo y en muchos casos aseguran creerla.

Para terminar, en mi opinión, la carga erótica de cualquier historia siempre está dada por pequeñas sutilezas, y no por el despliegue explícito. En particular a mí me excitan las situaciones en que el poder fluye sin excesiva claridad y dónde el nivel de perversión permanece no tener límites.









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